Se encuadra en el musical toda película que otorga importancia al espectáculo de la música a través de canciones, bailes o coreografías; incluso también se podrían considerar musicales las biografías de compositores o intérpretes. Pero, el musical por excelencia es el musical americano, un género genuino y que se caracteriza por historias optimistas y de cierta frivolidad, en las que una trama y unos personajes muy simples sirven de soporte para números musicales espectaculares. Se llama también comedia musical porque los tratamientos dramáticos resultan excepcionales.
Además del musical americano por excelencia existen en los cincuenta traslaciones desde los escenarios de Broadway como las óperas negras. Desde los 60 ha evolucionado hacia fórmulas más variadas y complejas, desde el musical dramático a la ópera rock, el musical pop, las biografías de músicos y grupos o la plasmación de conciertos de rock y otros híbridos.
En la filmografía española hay que destacar las zarzuelas desde la época del cine mudo y, al margen de los niños cantores y de otras propuestas al servicio de cantantes de fama, los musicales de Carlos Saura que enlazan con una breve pero interesante tradición de ritmos y canciones de sabor español.